El Primer Gran Premio y un raid aéreo.

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La vida apacible de la población, fue quebrada en aquellos años por tres acontecimientos, que tuvieron resonancia en la órbita del deporte nacional. Hacia 1910 el automóvil en nuestro país se desenvolvía casi en los comienzos. Pero había audaces que estaban dispuestos a unir las grandes ciudades de la república en extraordinarios recorridos. Fue en aquellos días cuando se planeó la carrera automovilística desde Buenos Aires a Córdoba. Pareció cosa descabellada, porque en verdad se necesitaba tenacidad para salir airoso. Una serie de competidores se alistaron. Algunos de ellos sólo lograrían llegar hasta Rosario.

El anuncio de que los corredores llegarían a Córdoba el 27 de marzo, un domingo, alborotó a la ciudad, como habla ocurrido en los pueblos de tránsito y entre ellos Laguna Larga, donde por intermedio del telégrafo del ferrocarril se dionoticia de aquella competición. Quien habría de ser el ganador de aquel primer Gran Premio de Automovilismo, el señor Juan Cassoulet, tripulaba junto con los señores Julián García y Alberto Corran¡, un automóvil "Dion Bouton" de 18 H.P. equipado con neumáticos Klein, a estar por los anuncios de aquel tiempo.

Cassoulet partió de Buenos Aires el día 24 de marzo a las 5.30 de la mañana, pasando por Luján a las 8.19, por Carmen de Areco a las 9.13, por Godoy a las 1.15 y llegando a Rosario a las 3.20 de la tarde. El día 25 no se prosiguió la carrera a la espera de los corredores que hablan quedado rezagados, pero el 26 a las 6 se emprendió nuevamente la marcha, llegando a Villa María a las 4.15 de la tarde. El domingo 27, a las 6.42 de la mañana nuevamente en camino, para arribar a Oliva a las 5 de la tarde. Es de hacer notar que a esta altura de la ruta los participantes debían luchar enormemente con el barro, pues los caminos se encontraban en pésimas condiciones. En la imposibilidad de llegar a Córdoba en el día, Cassoulet decidió pernoctar en Oliva, y el 28 de marzo, a las 6 estaba nuevamente en camino.

El tramo de Laguna Larga fue toda tina odisea para ese corredor, como para los demás, algunos de los cuales se empantanaron tardando mucho en continuar la marcha La ayuda de algunos vecinos, con cuartas de sus caballos criollos, fue salvadora. Era poco después de medio día cuando pasó tino de los competidores con un automóvil "Panhard-Lebazó",

haciéndolo después Cassoulet con su "Dion Bouton". El estruendo del motor, causó no poca sorpresa entre los que se arrimaron a ver cómo a poco más de treinta kilómetros por hora se desplazó por el Bulevard Córdoba el coche del participante. Las empantanadas terminaron por hacer que Cassoulet llegara a Córdoba casi de noche, a las 8.55 y fue a chocar contra un árbol, a causa de una mala maniobra. Los comentarios se sucedieron coincidiendo todos en indicar que los caminos estaban intransitables y que había sido aquello una verdadera proeza.

No obstante los graves inconvenientes, al año siguiente los vecinos de Laguna Larga pudieron presenciar el paso de los participantes de otra carrera automovilística. Se trataba de la competición organizada por la Sportiva Rosarina, para coches hasta de 50 H.P. participando entre otros Cayetano Rampinelli, Carlos Arijón, Domingo Filippini, Francisco Iturraspe, Andrés Castro, y en otras categorías de menos potencia en sus máquinas, Pedro S. Ferro, Georges de Vinzelles, Ramón B. Campos, Eze¡o Moschini, Defendente Pica, Mariano Maza y Néstor Maciel.

La primera etapa el día 17 de setiembre de 1911, desde Rosario hasta Villa María. El 18 desde esta ciudad, hasta Córdoba, oportunidad en que pasaron por Laguna Larga. Los grandes pantanos poco antes de llegar determinaron que algunos de los corredores quisieran desistir de continuar, teniendo que pasar poco menos que navegando con sus automóviles, ayudados por los comedidos que es de imaginar estuvieron durante todo el día aguardando el paso de los competidores. El 19 de marzo se hizo el regreso a Rosario, en una sola etapa, por la misma ruta, en mucho menos tiempo que a la venida: 15 horas, 14 minutos.

Tales fueron las dos primeras carreras automovilísticas que pasaron por Laguna Larga. A partir desde entonces, por esa ruta se hicieron los Grandes Premios de Automovilismo, que depararon verdaderos sensacionales espectáculos a los pobladores.

Pero aún los vecinos de aquella localidad no habían podido observar a uno de los grandes inventos modernos: el avión. Debían pasar tres años para que ello ocurriera. Y fue con motivo del raid aéreo de los pilotos argentinos Teniente 19 Brihuega y Teniente Raúl Goubat. El primero de ellos, el miércoles 27 de mayo de 1914 partió de El Palomar, y tras de llegar a Baradero, después de breve descenso alcanzó la localidad de San Pedro. El 28 hasta Cañada de Gómez. El 29 llegó a Ballesteros, por la mañana, para seguir después a Villa María. Poco antes de las tres de la tarde, el avión pasaba por sobre la localidad de Laguna Larga y a las 3,15 estaba en Río Segundo, A las 3.35 Brihuega descendía

con su aparato en un descampado cerca del camino a Jesús María, en Alta Córdoba. El domingo 31 de mayo de 1914 el sol mañanero resbalé nuevamente sobre las alas del Bleriot y a las 10 levantó vuelo. Media hora más tarde, los vecinos de Laguna Larga lo veían pasar; a las 11.5 por Oliva, a las 11.30 por Villa María; a las 12 por Bell Ville y a las 12.50 por Marcos Juárez, alcanzando después de Cañada de Gómez. Había batido el récord sudamericano de distancia, que hasta entonces tenía el ingeniero Macías, recorriendo en un solo vuelo 324 kilómetros.

Al día siguiente de aquella verdadera hazaña, el 1 de junio, partía desde El Palomar un Rumpler Taube 100 H.P., denominado "Paloma", piloteado por el Teniente Raúl Goubat, y que el mismo día de Brihuega fracasara anteriormente en su intento. Entonces tuvo más suerte. Después de tres horas aterrizó en Cañada de Gómez. Nuevamente alzó vuelo, y la línea ferroviaria era su mejor brújula. Cielo azul que se tomaba ceniciento. Sobre campos de Bell Ville un algodón de llovizna cayó por espacio de algunos momentos. Las pupilas del Teniente Gouhat: buscaban con no poca inquietud el horizonte donde se levantaban nubarrones aborregados. El firmamento se tornaba agresivo. Iban quedando atrás las poblaciones achaparradas, como esperando el temporal.

Pasada Villa María, el viento anunció mal camino y antes de Oliva la lluvia se desencadenó con fuerza. Las explosiones de motor fueron irregulares. Por Laguna Larga el temporal había amainado y volaba sin inconveniente. Eran las cinco de la tarde, cuando evolucionaba en la parte este de la ciudad cordobesa, descendiendo en parque Sarmiento. Al día siguiente, Goubat alzaba nuevamente vuelo con rumbo a Buenos Aires, y en dos etapas alcanzó su objetivo. Tanto uno como otro raid marcaron un jalón inusitado en la aviación argentina, siendo la primera vez que ello se realizaba en esa ruta(,"').

En la memoria de algunos vecinos quedan desdibujadas por los años las siluetas de aquellas máquinas, las unas luchando heroicamente contra el barro, los pantanos y las huellas y las otras pasando raudamente por el aire, temblando, sacudidas por las rachas de viento ...

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