Cementerio
Desde la fundación de nuestra localidad, los vecinos no contaban
con un lugar fijo y oficial para la sepultura de sus familiares muertos. El
problema, se hacia cada vez mayor, ya que cuando sucedía un deceso, la única
solución para el entierro del difunto era La Capilla de San José en Costa
Sacate o un terreno en el pueblo de Laguna Larga.
Es así que el Padre Hilario Carabassa, dirige una carta al Obispo con fecha
del 28 de diciembre de 1893 con el fin de solicitar la cesión de una parcela
de tierra para construir allí el cementerio que tanta falta estaba haciendo.
Esta nota, no tiene respuesta positiva y es así esto queda en la nada. Ya
en 1900, la Compañía de Tierras, decide ceder una parcela de tierra cuyas
medida eran las de una manzana de extensión. La operación se formalizó por
medio del Arzobispado de Córdoba, el 23 de noviembre de aquel año.
Después de concretada la operación con el Arzobispado, el párroco de Río Segundo,
José Infante, fue a Laguna Larga y junto a algunos vecinos determinó el lugar
donde se encontraba la cuadra cuadrada que había sido donada, la cual se continúa
utilizando actualmente. Con fecha 17 de marzo de 1903, el Padre Infante recordó
en una carta al Gobernador de la Diócesis, Dr. Cabanillas, que hacía 3 años
se había edificado un cementerio "que esta al servicio del público".
Por diversas razones, se demoró la escritura de aquel lote, para que finalmente,
el Obispado concretara la operación un 30 de abril de 1932, ante el escribano
público Sr. Luis R. Luque, en la Ciudad de Córdoba.
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