Epidemia de 1886
En 1868, mientras se realizaban
los trabajos para la culminación de la línea férrea del Ferrocarril Central
Argentino, una gran epidemia de "Cólera Morbus", azotó a una gran
región del país (incluida Laguna Larga). Por aquel entonces, a causa de la
desesperante situación, el Dr. Modesto Leiva, instaló, por disposición del
gobierno, un Lazareto en Río Segundo, en diciembre de aquel año. Allí, fueron
curados algunos enfermos llevados desde regiones adyacentes, entre ellas Laguna
Larga.
Algunos años más tarde, en 1886, aparece nuevamente un brote epidémico de
esta enfermedad, que alteró nuevamente la región. A causa de esto, se tomaron
serias precauciones para que los pasajeros provenientes de Rosario, no pudieran
traer el contagio de la enfermedad. Nueve años más tarde, en febrero de 1895,
se supo que en Leones y Marcos Juárez, como asimismo en San Francisco, se
habían producido algunos casos de cólera. Esto, no era sino reflejos de la
epidemia que estaba asolando a la población de Rosario. La mortalidad alarmó
a la población de Laguna Larga y demás localidades que estaban sobre el recorrido
de la línea ferroviaria, ya que se temía que los pasajeros pudieran expandir
la epidemia a estas localidades.
Ante la creciente amenaza, el 11 de febrero de 1895, el gobierno designó a
distintos médicos para que se instalaran en diversos lugares de la provincia,
con el fin de tomar medidas tendientes a prevenir aquella enfermedad. En Río
Segundo, estuvo el Dr. Samuel Castellano, que fue asimismo hasta la estación
de Laguna Larga, y de acuerdo al pedido de varios vecinos tomó medidas preventivas
que se aconsejaban en aquella época. Gracias a Dios, y a las precauciones
tomadas, la enfermedad no se propagó y las poblaciones aledañas a las vía
férreas, se mantuvieron sin brotes epidémicos.
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